viernes, 10 de septiembre de 2010

Tras el Jubileo… crónica del regreso.




Ya estoy de regreso a casa después de haber cumplido el objetivo. Han pasado algunas semanas y los pies ya se han recuperado (o casi…). Entre añoranzas jacobeas quiero aprovechar para, en primer lugar agradecer a todos los que habéis seguido mi singladura por el Camino de Santiago -que me consta habéis sido muchos-, a los que me habéis impulsado cada etapa con ánimos renovados mediante mensajes en el blog y en el grupo de Facebook. Gracias por haber ganado el Jubileo conmigo.



Quiero también hacer balance de cómo fueron las cosas para quienes vengan detrás. Mi experiencia y mis vivencias fueron quedando plasmadas en cada etapa en el blog pero quería hacer un breve análisis del equipo, la ropa, los materiales, etc. que me llevé de compañeros al Camino y que puede ser de utilidad a quienes os animéis a hacer la ruta próximamente.






Antes de iniciar la ruta dediqué diferentes post al equipo que me iba a llevar, así que allí encontraréis todos los detalles. En general estoy muy satisfecho con ello y os cuento rápidamente a “toro pasado” mis conclusiones:

Ropa: bastante contento. A lo largo del Camino y en los finales de etapa siempre hay ocasión de hacer la colada, así que no os preocupéis en cargar en exceso la mochila con ropa. Es tónica general caminar como secaderos andantes, es decir, llevar colgado de la mochila la ropa lavada para que termine de secar.
El elemento decisivo para que mis pies sobrevivieran a la aventura con un notable creo han sido los calcetines. Muy importante. Que sean unos calcetines técnicos y no escatiméis en ellos. 2-3 pares son suficientes pero son una inversión segura para los pies.
El forro polar fino era necesario generalmente por las noches y la capa de agua no tuve que sacarla hasta pisar tierras gallegas. En las últimas semanas siempre había amenaza de lluvia o tormenta pero –aunque a veces llegó a caer algo- no fue para tanto y ni siquiera hubo que echar mano de la capa. En Galicia –especialmente al final- si me cayó alguna lluvia buena, aunque el sol terminaba por ganar la batalla.

Mochila: perfecta. Una de 60 litros va muy bien.

Fotografía: Era un apartado importante y me fue muy bien. Contento con la réflex y el objetivo 17-80. Es cierto que en determinados momentos se nota su peso pero la verdad es que las fotos quedan de maravilla… Para evitar cargar con un objetivo pesado en este caso opté por una compacta: una powershot con rango focal óptico de 28-392 mm.

Mapa: muy bien. Me llevé el 1:50.000 nuevo del Camino de Santiago que ha sacado el Centro Nacional de Información Geográfica. Como referencia cartográfica, perfecto. Al ser varios mapas metidos en un estuche podéis prescindir de las etapas 1-6a que corresponden al Camino Aragonés y en esta ocasión no fueron necesarios.



Internet: Este punto era vital para poder ir contando cada día la etapa vivida. Como sabéis en lugar de una conexión de móvil o pda opté por un microportátil por la comodidad de la escritura. En este sentido acerté. El portátil servía también de disco duro en el que vaciar las tarjetas de memoria cuando era necesario-. Al final llevé un pequeño disco duro externo de viaje (un i-omega ego cinturón negro de 500 GB. Lo de “cinturón negro" es por una protección que lleva muy útil) que vino estupendamente como copia de seguridad.
Respecto a la conexión, definitivamente fuera de las ciudades deja mucho que desear. A ver para cuando una conexión satélite como dios manda. El modem USB o “pincho” se antojó la mayoría de las veces insuficiente. Suerte que al final de etapa siempre había alguna conexión fija… en albergues, etc.)

Pies: en recuperación...

Ánimo y fuerzas: totalmente renovado


Espero os sirva a futuros peregrinos y gracias a todas y todos.

3 comentarios:

  1. ¡¡GRACIAS!! tomo nota para octubre que quiero hacer unos 110 km de Camino.

    ResponderEliminar
  2. hola Virginia ¿hiciste finalmente los 110 kilómetros?

    ResponderEliminar