domingo, 15 de septiembre de 2013

6ª Etapa: Portilla de la Reina - Posada de Valdeón

20 km. 10 h.


De nuevo etapa larga. Para los que hayáis optado el día anterior por caminar sólo los 5,5 km. de bajada entre Llánaves de la Reina y Portilla de la Reina en este día apreciaréis el “descanso” de ayer.



La etapa presenta dos posibilidades con un mismo inicio y un mismo final. También dos paisajes muy diferentes. La primera parte de la ruta, desde Portilla de la Reina hasta el Collado de Pandetrave (1.562 m.) se puede realizar por la carretera, entre paisajes montañosos típicos de la Cordillera Cantábrica. El desnivel es muy llevadero.
Al collado llega por la derecha la pista que viene del circo de Fuente Dé (Cantabria).



Una vez en el collado se abre la vista en una espectacular panorámica sobre la vertiente leonesa de Picos, el gris de la caliza comienza a tomar protagonismo en el paisaje. También se abren las posibilidades a dos alternativas de bajada hasta llegar a la capital del valle de Valdeón: Posada de Valdeón. Bien continuar por la estrecha carretera que fuera de épocas estivales no suele llevar tráfico, o bien abandonar el asfalto y tomar la senda que por la izquierda sube por la cuerda hasta Peña de Gabanceda (2.036 m.) con un desnivel de casi 500 metros y descender luego por el estrecho valle del río de Hoz hasta Posada. En cualquier caso desde el collado resta algo menos de la mitad de la distancia de la etapa, si bien en la parte del sendero requiere un par de horas más de marcha. También en sendas alternativas, se ofrece la oportunidad de pasar por Santa Marina de Valdeón, 3,5 kilómetros antes de Posada.

Santa Marina de Valdeón.

A Santa Marina se llega directamente por la carretera y si vamos por la senda, casi al final del barranco de Hoz podemos desviarnos a la derecha para salir a esta pequeña aldea leonesa en la que es posible pernoctar (y poco más). Lo mejor es concluir la etapa en Posada de Valdeón, en el corazón del valle de y de los “Picos” leoneses. Posada es referencia senderista porque en esta localidad comienza la famosa Ruta del Cares que pasando por el mirador del Tombo y el pueblo de Caín, acaba en Poncebos, en la vertiente asturiana.




Después de la caminata de hoy, toca descansar y reponer fuerzas para la dura pero preciosa siguiente etapa, una de las más bellas de esta Gran Vuelta Panorámica Integral a Picos de Europa.


miércoles, 28 de agosto de 2013

5ª Etapa: Llánaves de la Reina - Portilla de la Reina


14,6 km. ; 6 h.

Tras la dura cuarta etapa de la pasada jornada (en realidad fusión de la 3ª y la 4ª), la de hoy se presenta como mucho más relajada. En realidad se trata de cubrir la escasa distancia entre Llánaves de la Reina y Portilla de la Reina, ambos con alojamientos rurales donde dormir. La opción más corta es cubrir los algo más de 5 kilómetros que separan ambas localidades, pero la más bella y que nos permitirá conocer paisajes diferentes a la vez que no perder hábitos senderistas en las piernas es enlazar ambos pueblos leoneses a través de la ruta de montaña que rodea la Sierra de Orpiñas por el valle del Naranco y el Valle de Lechada.


Se trata de un recorrido lineal de casi 15 kilómetros que transita por pista y senda a través de encajonados valles de rabiosa belleza. Es el caso de la cabecera de Bobias, territorio osero. No es una ruta muy transitada, lo que permite tener un contacto directo con la fauna, generalmente rebecos e infinidad de aves. Pertenece al Parque Regional Picos de Europa (Castilla y León).



La ruta empieza en Llánaves de la Reina, a casi 1.400 metros de altitud, y se adentra por la pista que remonta el valle del Naranco hasta un par de refugios en la vega del Naranco. Se sigue en todo momento las señales amarillas y blancas de este sendero de pequeño recorrido (PR.LE-22). Hasta aquí el desnivel es suave, pero a partir de este punto la subida gana fuerza hasta alcanzar el Boquerón de Bobias (km.6) a casi 1.900 metros de altitud. Desde el estrecho Boquerón se abre a los ojos un envidiable panorama de montaña que denota la impronta glaciar de estas cumbres. Se observa Picos de Europa y el valle del Naranco a nuestra espalda y frente a nosotros, todavía por delante el precioso valle de Lechada y las cumbres que rondan los 2.400 m y flanquean el valle por el sur.




Es por este valle, cabecera de Bobias, por donde ya en descenso acometemos la segunda parte del recorrido. Si vais en el mes de mayo, observaréis en estas praderas altimontanas de Lechada la masiva floración del narciso de los prados.  A mitad de valle se pasa junto a un pueblo abandonado. Se llama San Andrés y probablemente se levantó, ermita incluida, para dar servicio y atenciones a los caminantes que hacían ruta entre Cardaño y Portilla de la Reina.



Tras 6 horas de ruta se llega a la parte sur del pueblo de Portilla de la Reina. Toca descanso y reponer fuerzas para la próxima etapa, que de nuevo nos acercará a Picos de Europa en otra larga jornada senderista.

martes, 20 de agosto de 2013

3ª-4ª Etapa: Fuente Dé-Llánaves de la Reina

Circo de Fuente Dé, en Cantabria.


26 km8-9 h.


Etapa larga y dura pero absolutamente espectacular. Paisajes glaciares, bosques en perfecto estado de conservación y vistas panorámicas de ensueño es lo que aguarda en esta jornada. La dureza me lleva a recomendar a quienes quieran y no tengan prisa, hacer los 9 kilómetros del tramo entre Fuente Dé y Cosgaya (en realidad la 3ª etapa) disfrutando del anfiteatro glaciar y del bosque de las Ilces de forma pausada para, al día siguiente realizar la subida hasta el collado de LLesba y el puerto de San Glorio antes de bajar a Llánaves de la Reina. Cosgaya y Llánaves de la Reina poseen alojamientos rurales pero entre ambas localidades no será posible encontrar dónde dormir. También Pido tiene alojamientos, pero está justo al inicio del recorrido. Esta larga etapa es en realidad fusión de la 3ª y la 4ª etapas.

 
Bosque atlántico

Si se acomete de una tirada, tal y como recomiendo si hay fuerzas, preparaos para una etapa inolvidable, de las más bellas de la Gran Ruta. El inicio en el circo de Fuente Dé con un día de cielo azul no puede ser mejor presagio de lo que espera en la etapa. Desde la carretera que baja a Pido, antes de llegar, sale la pista a la derecha que se interna en un bosque atlántico maravilloso en el que crecen robles, hayas, serbales, acebos, avellanos, etc. Una de las mejores manchas forestales de la cordillera Cantábrica. Poco a poco el árbol dominante pasa a ser el haya, los líquenes (como las barbas de Judas) proliferan por doquier, síntoma claro de la buena calidad ambiental del hayedo de las Ilces. Poco a poco, sin apenas desnivel llegamos hasta el pueblo de Cosgaya. De cuya parte alta parte la pista que remonta el encajonado valle del río Cubo. La pista –unos 10 km.- no ofrece pérdida posible y salva un desnivel desde Cosgaya de aproximadamente 700 metros hasta el collado de Llesba. La primera parte de la subida transcurre inmersa en la densidad del bosque y en la última parte sale a terreno despejado. Territorio osero y lobero por excelencia.

 
Hacia Cosgaya por el hayedo de las Ilces.
Macizo Oriental y Central desde el Collado de Llesba

El collado de Llesba recibe al senderista extenuado, fatigado, pero el impacto visual desde este mirador es tal, que el cansancio parece desaparecer por completo. El collado de Llesba es uno de los mejores miradores de la Gran Ruta Panorámica, y no sólo de la Cordillera Cantábrica. Se encuentra entre mis favoritos de la piel de toro.

Junto al collado se erige la escultura pétrea de un gran oso blanco. Es el monumento al oso (al oso pardo, claro está).

Desde el collado se observa una panorámica imponente de Liébana y de la muralla rocosa de los macizos central y oriental de Picos de Europa. Incluso con buen ojo se aprecia la estación superior del teleférico de Fuente Dé, que se adivina como una mancha de color sobre el gris calizo.
Ciclistas en el Collado del Oso llegando desde San Glorio.

El collado de Llesba pone fin a la parte más dura de la etapa y casi también a todo un día por terrenos de Cantabria. Sólo resta continuar por el asfalto hasta el Puerto de San Glorio –el paso asfaltado más alto de la cordillera Cantábrica, a 1.598 metros de altitud-. San Glorio es la puerta de entrada de la Gran Ruta a la provincia de León. 4 kilómetros más y nuestras fatigadas piernas llegarán a Llánaves de la Reina, donde poder dormir y reponer fuerzas mientras vienen a la memoria los paisajes y momentos vividos en la etapa.


viernes, 9 de agosto de 2013

2ª Etapa: Tielve - Fuente Dé


Invernales de Cabao
 

Km: 23 kilómetros

6-8 h.

 

La etapa de hoy es una de las más bellas del recorrido. Transcurre acompañando al río Duje que marca la separación entre el macizo oriental o de Andara y el macizo central o de los Urrieles. Dos de los tres macizos de Picos. El río Cares separa el central y el occidental o del Cornión. Por lo que respecta a los extremos, otros cursos fluviales importantes marcan el límite por el este y oeste del conjunto montañoso de Picos de Europa. Son el Deva y el Sella respectivamente.

 

La etapa de hoy ofrece la primera de las variantes de la Gran Ruta Panorámica. Es la que he bautizado Variante Cantabria y desde Sotres se dirige al mismo punto donde finalizaré yo hoy pero después de 5 días de bello caminar por tierras cántabras, con Potes, Mogrovejo, balcón de Pilatos y macizo oriental incluidos.

 


Desde Tielve los primeros pasos se encaminan por la carretera (sin mucho tráfico) hacia Sotres. Enseguida encontramos el estupendo camino (PR) por la montaña (más o menos paralelo al asfalto pero unos metros por encima) hasta el pueblo de Sotres. Si decidimos optar por la variante Cantabria, una vez en Sotres nuestra referencia es Tresviso. Si no nos decantamos por ampliar cinco días la ruta, en Sotres hemos de descender por buen sendero hasta las invernales de Cabao, junto al asfalto de la carretera que sube viene de Tielve.

 
Morra de Lechugales desde las inmediaciones de las invernales de Cabao

Las invernales, a algo más de 6 kilómetros de Tielve, son un puñado de majadas bien conservadas que se sitúan al pie del famoso collado Pandébano, una de las entradas naturales al corazón del macizo central y parajes como Bulnes por ejemplo.

 


El camino no ofrece pérdida posible. Se trata de una pista ancha y de buen firme que va ascendiendo progresivamente remontando el valle por el que fluye el río Duje. Un Paisaje agreste, desnudo. Prados y roca cuya bella monotonía es rota sólo por la tierra de la pista hacia Áliva y Espinama.

 
Majada de las Llavias. Espinama

La pista va progresando con un desnivel mantenido pero no fuerte dejando a la izquierda las moles calcáreas de Andara (con los 2.444 m. de la Morra de Lechugales como máximo exponente) y las cumbres más elevadas del macizo central escapando a la vista a la derecha.

Un par de kilómetros más arriba de Cabao se pasa junto a otras majadas, las que componen las invernales del Toro (o de Sotres). Estas casas de piedra y teja se encuentran en la confluencia con el valle de las Moñetas.

 
Chalet Real al pie de Peña Vieja

Cuando el valle del Duje comienza a abrirse encontramos una bifurcación de la pista, a la derecha nos lleva directamente pasando por las minas de Áliva (buena zona para ver rebecos), donde hasta los años noventa se realizaba actividad, hacia el Chalet Real, el hotel de Áliva y la estación superior del teleférico de Fuente Dé. Sigo de frente en dirección a Espinama por los puertos de Áliva. Antes dejo a la derecha la curiosa ermita de la Santuca de Aliva. Sola en un escenario magnífico de alta montaña. La elección de este camino no me priva de las envidiables panorámicas del chalet real con el telón de fondo de Peña Vieja (2613 m. de altitud), una de las cumbres más altas de Picos. La niebla, tan frecuente en estos parajes, le da el toque mágico al conjunto.

 

El final de la subida se adivina ya muy cercano. Un poco antes se une por la izquierda el camino que viene del precioso e histórico pueblo de Mogrovejo (conjunto histórico-artístico) y por el que deberían aparecer mis piernas cinco días después en el caso de tomar la Variante Cantabria.

 

Llego al collado en el que de pronto se abre la vista hacia el valle lebaniego Valdebaro, con las casas de la majada de las Llavias junto a la pista. Llama la atención las laderas cubiertas de bosque, inusual hasta el momento en la ruta.

 
Circo de Fuente Dé.

La pista baja con celeridad y buen firme hacia Espinama pero en mi caso me adentro en el bosque a través de uno de los senderos señalizados hace poco por el parque nacional, el que conduce directamente hasta Fuente Dé. Antiguamente lo habitual era bajar a Espinama y subir por la carretera los 3 últimos kilómetros hasta Fuente Dé. Este sendero (bien señalizado) permite hacerlo de forma más natural, corta y en contacto directo con el bosque.

El final no puede ser más espectacular, al pie del anfiteatro rocoso de Fuente Dé. Un paredón de casi 1.000 metros cuya verticalidad me empañaba en parte la niebla aquel día pero que he tenido la fortuna de ver despejado tantas y tantas veces. A la mañana siguiente, sin ri más lejos. Una de las postales por excelencia de Picos de Europa y probablemente el lugar más fotografiado de las montañas cántabras. Con 23 kilómetros en las piernas y un final así, no puedo descansar mejor.