miércoles, 27 de mayo de 2015

Gran Ruta por los Parques naturales de Andalucía

Grazalema desde la villa.

Con el mapa de Andalucía desplegado sobre la mesa, veo que parques naturales de la talla de Sierra Nevada (Granada-Almería), Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas (Jaén), Sierras Subbéticas (Córdoba) o Grazalema (Cádiz-Málaga) no quedan tan lejos. ¿Por qué no hacer un viaje que visite todos ellos? Dicho y hecho. 

Rápidamente pongo elementos en la balanza y claramente se decanta a favor: las comunicaciones y las carreteras actuales hacen que los trayectos entre uno y otro sean cómodos y rápidos y, además atraviesan en muchos casos otros parajes naturales de gran espectacularidad. Por supuesto, el principal atractivo que me hace enlazar estos parques naturales es la magnificencia de la naturaleza asociada a sus montañas y, desde que descubrí  los hoteles de las villas de Andalucía, excelente relación calidad/precio, buenos servicios y envidiable ubicación en cada parque, podría ahora realizar el recorrido completo alojándome en cada villa. Sería algo así como “de villa en villa por la naturaleza andaluza”. Lo dicho, con las comunicaciones actuales, se facilita mucho el aspecto de los traslados entre los parques, que haré en el siguiente orden:
Villa de Grazalema (Cádiz)-Villa de Priego (Córdoba). 187 km; 2 h. 30 min.
Villa de Priego de Córdoba-Villa de Bubión (Granada). 162 km; 2 h. 30 min.
Villa de Bubión (Granada)-Villa de Láujar de Andarax (Almería). 77 km; 1 h. 30 min.
Villa de Láujar de Andarax (Almería) – Villa de Cazorla (Jaén). 199 km; 2 h. 50 min.


Además no es preciso hacer el recorrido de un tirón, si no que siempre se puede hacer por partes, amoldando el itinerario a las necesidades de cada uno, de sus vacaciones, de sus intereses, etc. y dedicando a cada parque natural todo el tiempo que merece. En mi caso, que lo quiero hacer seguido, lo he organizado para hacerlo en 10 días.

Entre mi lista conjunta de objetivos se encuentran experiencias en la naturaleza y rutas como: el pinsapar de Grazalema y el curso alto del río Majaceite –también en Grazalema-, donde viven nutrias; el glaciarismo de las cimas más altas de la península Ibérica, las cabras montesas de Sierra Nevada (la mayor población mundial) y su flora de alta montaña; los mamíferos de Cazorla y el enorme bosque de coníferas que tapiza estas sierras (el mayor de Europa), con su biodiversidad botánica y cursos de agua como el río Borosa o el río Guadalquivir. También los recursos naturales del geoparque de las Sierras Subbéticas, con sus fósiles, manantiales y olivares. Como veis una larga y variada lista de “deseos” naturales que espero ir cumpliendo a medida que vaya avanzando en esta Gran Ruta que promete ser apasionante.
 
Un último repasito a la ruta del Pinsapar
Está ya metida la tarde cuando llego a Grazalema, mi primera parada. Tengo tiempo de acomodarme con calma, descansar algo y sentarme plácidamente en la terraza del hotel para ver caer las últimas luces del día sobre las blancas fachadas Grazalema. La villa de Grazalema (WP.GR.10.1) está situada frente al pueblo, componiendo una postal inolvidable desde su estratégica situación como mirador. Las villas de Andalucía se muestran como ventanas a la naturaleza de los parques naturales en las que se encuentran. Doy fe de que mi habitación es un auténtico mirador…
Tras la sabrosa cena, todavía tengo tiempo de hacer un último (o penúltimo) repaso a la ruta de mañana: el pinsapar de Grazalema. Casi nada.


Lista de Way Points GPS de la Gran Ruta Parques naturales Andalucía (nº10):

WP.GR.10.1:  30 S 288807 E4071114

lunes, 4 de mayo de 2015

4º Día. De Bandhavgarh a Kanha

Bisonte indio

Al parque nacional Kanha llegué en busca de El Libro de la Selva, obra llevada al cine con maestría por Walt Disney y que tanto me gustó cuando era pequeño. Recuerdo las colas en el cine Imperial de la Gran Vía de Madrid, que doblaban la esquina de padres y niños felices ante tal acontecimiento. Yo era uno de esos niños… que sucumbieron a la magia de Baloo, Mowgli y Sirkan a ritmo de canciones pegadizas. Y es que en Kanha se respira el espíritu de Mowgli casi como en ningún otro parque  indio. En realidad el parque que más inspiró a R. Kippling fue el vecino parque nacional Pench, pero también sus protagonistas vagaron por la inmensidad de Kanha… y del Madhya Pradesh en definitiva.
Hembras y jóvenes barasinghas

Desde Bandhavgarh a Kanha se necesitan al menos 5 horas de conducción por carretera. Digo al menos porque dependiendo del sector de Kanha que sea destino asignado para el safari, éste trayecto puede prolongarse algo más. La mañana la pasamos pues conduciendo, atravesando bonitos paisajes rurales y aldeas donde sus habitantes viven sin ningún lujo pero sin miseria. Con la vaca como eje vertebral de sus subsistencia (leche, trabajos del campo, sus excrementos sirven para la construcción, abono y combustible para la hoguera, etc.). De vez  en cuando atravesamos inmensos campos amarillos coloreados por la mostaza en flor.
Tuli Tiger Resort

Llegamos al Tuli Tiger Resort, donde suelo alojarme en Kanha, para comer. Este lodge tiene una parte de habitaciones y otra con lujosas tiendas. Con el tiempo justo de disfrutar sin prisa del almuerzo y de prepararnos para una tarde de safari dentro del parque nacional. Desde el lodge, se llega en unos quince minutos a la entrada del parque nacional, donde aguardan un buen número de todoterrenos oficiales del parque. Como es habitual, después de los trámites administrativos pertinentes y acompañados por el guía naturalista del hotel y el ranger del parque nacional, nos adentramos en el parque. Cuando se levanta la barrera, un nudo cruza mi garganta. Estamos en Kanha.
Barrera de acceso al parque de Kanha


Kanha es uno de los parques nacionales más bellos de India. Es interesante por varios motivos y el primero nos lo encontramos apenas a los dos minutos de safari: el bisonte indio. Kanha es sin duda el mejor lugar para observar al mayor de los bisontes del planeta, el enorme gaur indio. Con enorme cuerpo, pequeños cuernos y los característicos calcetines blancos… pasamos un buen rato con esta manada de bisontes, animales que prefieren moverse por los lindes del bosque, donde abundan los tallos jóvenes de bambú, su alimento favorito. En Kanha viven alrededor de 1.700 bisontes. Después nos adentramos en la inmensidad del parque para saborear esa primera tarde de contacto. Después vendrían más safaris para ver el parque con calma…

Nota del autor: Abro un paréntesis de un par de meses en este recorrido por India para contaros una Gran Ruta por la naturaleza de Andalucía. Un recorrido por los parques naturales de Grazalema, Sierras Subbéticas Cordobesas, Sierra Nevada y Cazorla desde sus Villas Turísticas. Después, continuaré con la 5ª etapa en busca de Tigres.

miércoles, 15 de abril de 2015

3º Día. Más safaris en Bandhavgarh

 
El sambar es el ciervo de mayor tamaño en India
El siguiente día de safari en el parque nacional Bandhavgarh fue magnífico también. En esta ocasión no hubo suerte con el avistamiento del tigre pero si grandes encuentros con la fauna herbívora y alada, y la emoción de dar con el rastro de un leopardo. También una pareja de osos bezudos, que se me escaparon por un pelo…
Abejaruco verde menor

Con la mente repleta de imágenes atigradas de la inolvidable jornada anterior, desperté en la habitación dispuesto a un nuevo safari en el parque. Como es habitual, nos juntamos en la recepción del lodge para tomar un café y unas pastas antes de iniciar el safari, todavía de noche.  Tras la parada en la oficina del parque y recoger al ranger oficial que nos acompañaría este día, otra vez presentación de documentación  en la puerta del parque y al abrirse la barrera, el corazón de nuevo a mil, los ojos bien abiertos y los oídos bien atentos al sonido de la selva.
El moteado blanco de los chitales cobra sentido para camuflajes como el de este macho

Las primeras luces de la mañana son las idóneas para dar con el rastro de los felinos. Para realizar esperas acústicas aguardando las “Alarm Call” que denoten la presencia de tigre. No hubo suerte esta vez. Si vimos sus excrementos, marcas en el tronco  de un árbol y las huellas de un leopardo. El rastro del leopardo era fresco, muy reciente, pero  la densidad del follaje impidió dar con él. Así seguimos recorriendo las pistas y caminos del parque, con la esperanza de que, en la próxima curva, apareciera andando por el camino algún tigre o leopardo de regreso a la “cama”. A estos felinos les gusta salir a los caminos para avanzar más cómodamente.
El pavo real es el ave nacional de India

Hubo como siempre muchos chitales, sambares, antílopes nilgai, muntjaks, ardillas, mangostas e infinidad de aves. Definitivamente India, con 1.400 especies de aves, es un paraíso para el birdwatching. Cada vez me gusta más como destino para la observación de aves.
Huellas de leopardo..
Ardillas de cinco bandas

Tuvimos tiempo para ver el rastro de los puercoespines, que se aprecia perfectamente en la corteza mordida de la base de los árboles de la que obtienen el calcio para sus púas.

Regresamos al lodge para desayunar copiosamente y disfrutar del descanso en la piscina hasta la hora de comer. Tras el almuerzo, de nuevo salida para el safari de tarde, en el mismo sector de la mañana. Volvió a resistirse el tigre, pero la tarde tuvo su dosis de adrenalina con la observación (o mejor dicho casi observación) de un par de osos bezudos. Ver a Baloo (el mejor amigo de Mowgli) siempre tiene su gracia y su complicación, pues un animal difícil de localizar. Allí estaban los dos osos, a unos 40-50 metros de la margen derecha de la pista, avanzando en paralelo al camino pero muy tapados por la densidad arbustiva. A juzgar por la cara de satisfacción de los ocupantes del vehículo parado justo delante, las imágenes debían de ser fantásticas. No paraban de sonar los disparos de las cámaras fotográficas. A pesar de sus indicaciones el ángulo de visión desde nuestro coche no permitía dar con el pelaje oscuro de los osos entre las ramas. La pena es que cuando llegó nuestro turno para otear el horizonte, justo desaparecieron entre la vegetación. Así son los safaris; fantásticos, emocionantes pero siempre se necesita algo de fortuna. Pude comprobarlo un par de días después en Kanha con unos perros salvajes. Esta vez la fortuna si nos sonrió, ¡!y de qué manera!! Pero no quiero adelantarme primero  hay que cambiar de parque y llegar a Kanha, y eso será en el próximo post…

miércoles, 25 de marzo de 2015

2º día. Parque nacional Bandhavgarh, safaris de mañana y tarde

El parque cuenta con una población de aprox. 55 tigres.

A pesar del cambio horario, el cansancio acumulado hace que duerma profundamente hasta que, todavía de noche, llega el momento de iniciar eso que me ha traído hasta aquí: el primer safari. Nos citamos en la recepción del lodge para tomar un café caliente con unas pastas. Entre los que allí nos juntamos sólo se habla de una cosa: ¡Qué frío hace!
La mejor época para visitar India en busca de tigres sólo tiene una pega, por poner alguna, el frío mañanero. Y es que en el safari de mañana, hasta que el sol despunta, el frío se deja sentir con fuerza. Uno, que ya es veterano, porto todo tipo de prendas de abrigo, incluso algún gorro de sobra que cedo a una persona del grupo al que esto del frío le ha pillado casi por sorpresa. Me habían avisado de la temperatura, pero no pensaba que estaríamos a bajo cero, me comenta.
Gorro polar, buen abrigo, guantes y manta se hacen tan indispensables como la propia cámara en las primeras horas de safari.
Control de acceso al parque

Enseguida nos detenemos frente a las oficinas del parque en el pueblo, donde presentamos la documentación del safari y un guía oficial del parque nacional se une a nuestro coche (obligatorio). En pocos minutos más nos hallamos frente a la puerta de entrada asignada para este safari de mañana (los accesos son Dhanyawad, Chakradhara y Jamuniya). De nuevo control del vehículo, y pasajeros, para comprobar que coincide con los nombres, fecha y puerta de los permisos y… se levanta la barrera. ¡Comienza la aventura!
Vehículo de safari entre los árboles de sal

Nada más pasar la barrera de acceso el pulso se acelera, estamos en territorio de tigres y probablemente en el mejor parque para observarlos. El coche va abriéndose paso por la pista flanqueada de árboles de sal y bambúes mientras en el ambiente se palpa el nerviosismo por ese primer encuentro con el gran felino. La primera hora es clave para encontrar al tigre pues al tratarse de safaris de rastreo, es el mejor momento para encontrar huellas frescas de pisadas en los caminos. Para escuchar los sonidos de la selva, los gritos de alarma de langures, chitales, sambares, aves, ante la presencia del precioso mamífero durante sus paseos matinales antes de echarse a dormir y descansar hasta la caída de la tarde, cuando volverá a campear. Aquí explico en detalle cómo son estos safaris de rastreo en busca del tigre.

De vez en cuando nos detenemos para realizar una escucha. El trabajo de rastreo pronto da su fruto y llegamos hasta la presencia de una preciosa tigresa. El corazón se pone a mil cuando ella, magnífica, esbelta, elegante a más no poder, decide pasearse tranquilamente frente a nosotros. Se dirige directamente a un grupo de chitales pero no parece en actitud de caza. Los chitales también lo saben y de hecho no realizan su meeting call o llamada para reunir a las crías. El encuentro dura apenas un par de minutos que nos parecen dos segundos. Con la tigresa ya fuera de la vista, la cara de complicidad y satisfacción entre los ocupantes del vehículo evidencia lo que sentimos por dentro. Primer safari y en poco más de una hora: objetivo conseguido. Aquella mañana del último viaje a India la recuerdo desde luego como la del encuentro con los tigres, pues a este primer avistamiento siguieron dos más. Un par de hermanos que salieron de la espesura del bosque para beber agua en una charca. Se pasearon tranquilamente por la orilla, corrieron, jugaron, posaron…. hasta desaparecer diez minutos después de nuevo en su refugio forestal. Absolutamente mágico y desde luego poco habitual, lo de ver tres tigres en una misma mañana de safari.
Macacos
Colina de Bandhavgarh.

De hecho aquella tarde fue mucho más tranquila en cuanto a felinos se refiere. No vimos más. Escuchamos algún grito de alarma en la selva pero poco más. Una tarde muy intensa eso sí observando antílopes y cérvidos de todos los tamaños. Desde el pequeño Muntjak –el antílope más pequeño- hasta el enorme sambar –el cérvido de mayor tamaño-, pasando por chitales y bluebulls. Infinidad de aves desde los pavos reales, que se mueven a abundantes  en los lindes de bosque, saliendo a las zonas abiertas pero siempre cerca del bosque por si ha de buscar protección, hasta abejarucos, carracas, ibis negros, etc.
Urraca vagabunda


Un magnífico día de safari que culminó con una gran cena y una sobremesa amena y emocionante junto al fuego.